"Bueno, felicidades, Linda. Ese resentimiento te acaba de costar el matrimonio".
Jesse bajó y preguntó: "Mamá, ¿qué pasa?".
Le respondí sin rodeos: tenían tres días.
Linda se puso a llorar como una víctima.
"¿Después de todo lo que he hecho por ti?".
"Después de todo lo que Emily ha sobrevivido. No te atrevas a hacerte la víctima".
Empezamos a empacar. Emily intentó ayudar; le dije que no tenía por qué.
"Quiero", dije.
Al tercer día, se habían ido. Sin disculpas. Solo portazos y silencio.
Esa noche, Emily se sentó en la habitación de invitados —la de verdad—, mirando a su alrededor en silencio.
"Gracias, papá".
"Siempre".
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
