Mi esposo dijo que estaría fuera tres días, pero escuché su voz desde la habitación de un hospital. Estaba a punto de abrir la puerta… hasta que oí una frase que destrozó nuestro matrimonio. En ese instante, comprendí que yo era parte de su plan.

Nadie se dio cuenta.

En la habitación de Clara, sonrió al verme.

«Pensé que no vendrías», dijo.

La abracé.

Y en ese momento, comprendí algo aterrador.

El mundo sigue girando… incluso cuando el tuyo se desmorona.

No dije nada.

Hablamos de su hija, del tratamiento, de cosas cotidianas.

Sonreí.

Asentí.

Como si estuviera actuando en mi propia vida.

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