Gravedad
Eso era lo que mi sonrisa había significado en su sala.
No era una amenaza.
Era un hecho.
Todos reciben lo que merecen.
Incluyendo a quienes pensaban que castigar a mi hijo me haría obediente.
Aprendieron algo ese día.
Mi hijo no es moneda de cambio.
Y mi dinero no es propiedad familiar.
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