Facturas de la guardería.
Un pago del coche que pagué cuando se atrasó.
Incluso una factura del dentista que pagué después de que me llamara sollozando por un dolor insoportable.
No la había ayudado porque se lo mereciera.
La ayudé porque no quería que mi sobrino Miles sufriera por el caos de su madre.
Pero había aprendido algo importante con los años.
Si constantemente salvas a alguien de las consecuencias...
es…
Eventualmente creen que las consecuencias no existen.
Trazando el Límite
Le envié la carpeta a mi abogada, Marisol Vega, con una simple frase.
Terminamos. Quiero límites por escrito.
Me llamó a los diez minutos.
"¿Pasó algo?", preguntó.
Le expliqué lo de la exigencia del coche.
Y la prohibición de los cumpleaños.
Marisol exhaló lentamente.
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