Sus ojos… Dios, jamás olvidaré sus ojos. Reflejaban un miedo que no se desvanece. Un miedo que perdura mucho después de que el peligro haya pasado.
“Me hicieron esto”, dijo. “Ethan… y Lauren”.
Negué con la cabeza de inmediato.
—No… no, eso no es posible. Estás confundida…
—No me caí —insistió, apretando el puño—. Me dieron algo. En el té. Recuerdo el sabor… amargo. Luego las escaleras… No podía moverme. Me empujaron.
Sentí como si el suelo hubiera desaparecido bajo mis pies.
—Quieren la casa —continuó—. Los apartamentos. Si saben que desperté… tú serás la siguiente.
No dormí esa noche.
Sus palabras resonaban una y otra vez en mi mente, cada vez con más fuerza. Intenté rechazarlas. Enterrarlas. Justificarlas.
Pero algo dentro de mí se negaba a soltarlas.
Recordé cosas.
Pequeños detalles.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
