Ella no respondió.
Y ese silencio lo decía todo.
Laura pasó otra página.
“Además de la mala conducta financiera, hay un conflicto de intereses. La Sra. Mercer recibió pagos a través de una consultora, autorizados directamente por el Sr. Bennett.”
Miré a Andrew.
Luego a Vanessa.
Y algo dentro de mí cambió.
Esto ya no era desamor.
Era un colapso.
“¿Usaron dinero de la empresa para verse?”, pregunté.
Andrew apretó la mandíbula.
—No lo entiendes.
—Entonces explícalo.
—Aquí no.
—Entonces aquí es perfecto.
Laura intervino con firmeza.
—La empresa ya contactó a sus abogados. La cooperación facilitará las cosas. De lo contrario… la situación se complicará esta noche.
La respiración de Vanessa se aceleró.
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