Bajé y cargué a Diana.
—¿Mamá? ¿Ese era el plan?
Suspiré suavemente. —Sí, cariño. Pero ahora todo está bien.
Y lo estaba, porque la única persona que de verdad importaba estaba a salvo en mis brazos.
Quizás encontraría el amor de nuevo.
Pero la próxima vez, no me dejaría seducir tan fácilmente... ni engañar.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
