1 taza de trigo sarraceno por 2 tazas de agua. Cocinar a fuego lento durante 15-20 minutos. Sin freír, sin mantequilla, sin exceso de sal.
Puedes añadir una cucharada de aceite de linaza después de cocinar para mejorar el perfil de grasas saludables.
4. Algas marinas (kelp o laminaria): Apoyo para la tiroides
Probé las algas marinas por primera vez a los cuarenta, cuando empecé a sentir fatiga constante y manos frías. Descubrí que necesitaba más yodo en mi dieta.
Beneficios:
Aporta yodo natural a la tiroides.
Contiene vitaminas del complejo B, hierro y magnesio.
Ayuda a regular el metabolismo.
Contribuye a reducir el colesterol.
Promueve la desintoxicación hepática.
Importante:
Evite las versiones enlatadas con vinagre y azúcar. Es mejor elegir algas marinas rehidratadas, secas o congeladas, sin aditivos.
Modo de empleo:
1 o 2 cucharadas en ensaladas, con zanahoria rallada, remolacha o incluso con trigo sarraceno.
5. Chucrut o col fermentada: salud intestinal viviente
La col fermentada formó parte de mi infancia. Solo col, zanahoria y sal. Sin vinagre ni azúcar.
Con el tiempo, comprendí su verdadero valor: es un alimento probiótico natural.
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