Nunca le prestes estas 8 cosas a nadie, o atraerás pobreza y maldiciones.

5. Nunca prestes tu nombre ni tu firma.

Tu reputación vale más que el dinero. Firmar por otros, ser aval o prestar tu nombre bajo presión es una de las decisiones más peligrosas que puedes tomar.
Cuando surge el problema, el responsable casi siempre desaparece y tú eres el que queda atrapado.

6. Nunca prestes dinero sin claridad.

Ayudar no es lo mismo que rescatar. Prestar sin acuerdos claros destruye relaciones y genera resentimiento.

Si no hay propósito, plazo ni responsabilidad, no sirve de nada: es una pérdida constante de recursos y energía.

7. Nunca prestes tu energía emocional.

La manipulación emocional te empobrece por dentro y por fuera. Tomar decisiones basadas en la culpa, el miedo o el chantaje siempre te sale caro.
El amor sano no exige sacrificios que te destruyan. Apoyar a alguien no significa cargar con su vida.

8. Nunca prestes tu propósito.

Esto es lo más silencioso y peligroso. Sucede cuando dices "sí" a caminos que no son tuyos.
Ayudar a todos menos a ti mismo dispersa tu enfoque y apaga tu vocación. No todo lo bueno es para ti.

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