Por qué no se recomienda besar a un ser querido fallecido

En momentos de profundo dolor, como la pérdida de un ser querido, muchas personas sienten la necesidad de despedirse con un último gesto de amor: un beso. Ya sea en la frente, en la mejilla o en las manos, besar a un fallecido suele parecer un acto de cariño, respeto o consuelo. Sin embargo, aunque este impulso es completamente humano y comprensible, los expertos advierten que no es una práctica recomendada, y existen diversas razones que lo explican.

En primer lugar, está la cuestión sanitaria. Aunque un cuerpo ya sin vida no respira ni se mueve, puede albergar microorganismos que continúan activos durante algún tiempo después del fallecimiento. Estos virus o bacterias, dependiendo de la causa de muerte, pueden aún representar un riesgo, especialmente si el contacto es directo con mucosas, como los labios. En algunos casos, como muertes relacionadas con enfermedades infecciosas, el peligro se incrementa notablemente.

Incluso cuando la persona no haya muerto por una causa contagiosa, el cuerpo humano atraviesa ciertos procesos naturales tras el deceso. La descomposición celular comienza rápidamente, y aunque no es visible de inmediato, la liberación de fluidos, gases y toxinas forma parte del proceso. Esta transformación, inevitable y biológica, hace que el contacto con ciertas partes del cuerpo sin protección no sea lo más higiénico ni seguro.

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