Hinchazón (edema): Es común en la parte inferior de las piernas y los tobillos, y puede deberse a la acumulación de líquido.
Pies y manos fríos: La disminución del flujo sanguíneo puede provocar sensación de frío en las extremidades, incluso en ambientes cálidos.
Pesadilla o dolor: Muchas personas con mala circulación describen una sensación de pesadez o dolor en las piernas, especialmente después de estar de pie o sentadas durante mucho tiempo.
Hormigueo o entumecimiento: La falta de una circulación adecuada puede causar una sensación de hormigueo en las piernas y los pies.
Venas varicosas: Las venas hinchadas y retorcidas suelen ser un signo de mala circulación.
Cómo mejorar la circulación en las piernas
Si sufres de mala circulación, existen varias maneras de mejorar el flujo sanguíneo y aliviar estos síntomas.
Haz ejercicio con regularidad: La actividad física es una de las mejores maneras de mejorar la circulación. Actividades como caminar, andar en bicicleta o nadar pueden ayudar a estimular el flujo sanguíneo y fortalecer el corazón. Intenta hacer al menos 30 minutos de ejercicio moderado la mayoría de los días de la semana.
Elevación de piernas: Elevar las piernas por encima del nivel del corazón durante 15-20 minutos varias veces al día puede ayudar a reducir la hinchazón y mejorar la circulación. Esta posición permite que la gravedad facilite el retorno de la sangre al corazón.
Medias de compresión: Usar medias de compresión puede mejorar el flujo sanguíneo en las piernas al aplicar una ligera presión sobre las venas y arterias. Esto es especialmente útil para personas que deben permanecer sentadas o de pie durante largos periodos.
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