Parecía… más pequeño.
No físicamente.
Sino interiormente.
Se acercó con cautela.
—¿Alguna vez me amaste? —
Respondí sin dudar.
—Sí. —
Tragó saliva.
—Entonces, ¿por qué sientes que querías destruirme? —
Sostuve su mirada.
Firme.
Clara.
Segura.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
