Tres gamberros abordaron a una chica indefensa, intentaron robarle y estaban seguros de que simplemente veían a una víctima asustada e indefensa; pero no podían ni imaginar lo que sucedería un minuto después.

Estaban demasiado cerca, bloqueando el paso.

—¿Entiendes, verdad, que aquí no hay ayuda? —dijo el líder—. Entrégalo todo con calma y sigue adelante.

—¿O qué? —preguntó Verónica con calma, intentando mantener la voz firme.

Los chicos intercambiaron miradas.

—Si no, será desagradable —respondió uno de ellos—. No nos gusta que nos discutan.

Se rieron, charlando entre ellos, hablando de su teléfono, sus zapatillas, su collar. Uno incluso acercó la mano a su hombro, como si quisiera poner a prueba su miedo.

Vieron ante ellos simplemente a una mujer solitaria e indefensa después del entrenamiento.

Pero no sabían lo que pasaría un minuto después. 😱😨
El líder dio otro paso hacia ella y se inclinó.

—Entonces, ¿me lo vas a dar por fácil o vamos a explicarlo?

Veronica lo miró con atención. Ni gritos, ni pánico. Solo tensión en sus ojos y una expresión fría y concentrada.

—¿De verdad crees que es una buena idea? —preguntó en voz baja.

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