Si tu vida comienza a desmoronarse después de recibir algo, elimínalo de tu entorno.
Purifica tu espacio con oración, fe e intención.
Eso disipa cualquier carga invisible.
No todos los regalos deben rechazarse, pero tampoco todos deben aceptarse.
Un regalo puede ser una bendición… o una puerta.
La diferencia no radica en el objeto en sí, sino en la intención que hay detrás.
Cuando aprendes a discernir, proteges tu paz, tu hogar y tu destino.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
