A medianoche escuché a mi marido y a su amante: "¡Mañana esta villa de 700 m² será tuya!". Me reí...

El viaje continuó. Salió el sol. La carretera empezó a ascender. Las señales de la montaña aparecieron a lo lejos.

Entonces sonó mi teléfono.

Mi suegra.

Contesté y puse el altavoz.

Al otro lado, Carmen sollozaba.

“Elena, ¿estás con Javier? ¿Dónde estás?”

“Vamos a la montaña. ¿Por qué? ¿Qué pasó?”
Se le quebró la voz.

“Llamaron del hospital. Dijeron que Javier tuvo un accidente de coche y murió. Me dijeron que fuera a identificar el cuerpo. Elena, ¿qué pasa?”

Se me entumeció la mano. A mi lado, Javier frenó a fondo. El coche se desvió hacia el arcén. Me agarró el teléfono, pálido como la ceniza.

“Mamá, ¿de qué estás hablando? ¡Estoy aquí! ¡Estoy viva!”

Pero Carmen seguía llorando, insistiendo en que el hospital tenía su nombre y la matrícula de un coche registrado a su nombre.

Entonces el hospital llamó directamente.

El médico explicó que habían encontrado un cuerpo quemado en un vehículo con la identificación de Javier. La familia ya había ido a identificarlo.

Javier miraba al frente, empapado en sudor.
Alguien había planeado su muerte.

Y de repente comprendí la horrible verdad: la trampa que me había tendido había fallado. Alguien más había muerto en su lugar.

Corrimos de vuelta al hospital. Allí, sus padres casi se desmayan al verlo con vida. Un médico confirmó que el cuerpo quemado estaba irreconocible y que el caso requería una investigación policial.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.