Porque tus hijos necesitaban comer.
Y porque, poco a poco, bajo la ira y la crueldad, viste algo más:
Un hombre que lo había perdido todo.
Día a día, la tensión entre ustedes disminuyó. Dejaste de temerle. Él dejó de ignorarte. Y en algún punto intermedio, comenzó a crecer una extraña confianza.
Hasta el día en que todo cambió.
Cuando te pidieron que lo ayudaras a bañarse, no esperabas nada fuera de lo común. Era solo una tarea más.
Pero en el momento en que lo desvestiste...
Lo viste.
Una pequeña marca de nacimiento en forma de media luna.
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