Hay varios detalles a los que conviene prestar atención:
El tipo de aceite o líquido utilizado para la conservación
El estado del pescado dentro de la lata
Un olor o sabor metálico
Sardinas demasiado blandas o que se deshacen
Estos factores pueden indicar una menor calidad del producto, lo que puede reducir su valor nutricional.
Error 2: Consumir el líquido de la lata
Muchas personas comen sardinas directamente de la lata sin escurrir el líquido en el que se conservan.
Aunque parezca parte del alimento, en muchos casos ese líquido contiene:
Exceso de sodio
Residuos del proceso de conservación por calor
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