¡Antes de abrir otra lata de sardinas, mira esto!

Siempre escurra el líquido de la lata antes de consumirlas.

Elija sardinas en aceite de oliva o agua, evitando los aceites refinados. Alterne las sardinas con otros alimentos como pescado fresco, huevos, legumbres o carnes magras.

Combínelas con verduras o ensaladas para equilibrar el contenido de sodio.

Revise la etiqueta del envase y, siempre que sea posible, elija productos sin BPA.

Evite que sean su fuente diaria de proteínas; consúmalas ocasionalmente dentro de una dieta variada.

Las sardinas enlatadas pueden ser un alimento nutritivo y práctico, pero su impacto en la salud depende en gran medida de cómo se eligen y consumen.Los cambios en estos hábitos pueden marcar una diferencia significativa a largo plazo, permitiéndote disfrutar de sus beneficios sin correr riesgos innecesarios.

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