No lo es.
A veces, es silenciosa.
Es creer en ella.
Es reconstruir.
Es darle a tu hijo un lugar donde se sienta seguro.
Pensé que salía de ese juzgado con las manos vacías.
Pero me equivoqué.
Salí con lo único que importaba…
y, finalmente, con la fuerza para recuperar todo lo demás.
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