Uno de los momentos más delicados para tomar una ducha caliente es justo después de despertarse.
Durante el sueño, la presión arterial disminuye naturalmente. El cuerpo aún se encuentra en transición del estado de reposo al de alerta máxima. Levantarse rápidamente puede provocar mareos en algunos adultos mayores (una afección conocida como hipotensión ortostática). Añadir agua caliente a la ducha puede intensificar esta bajada de presión arterial.
Esta combinación puede provocar:
Mareos
Visión borrosa
Debilidad
Pérdida del equilibrio
Desmayo
En el baño, incluso un breve momento de inestabilidad puede provocar una caída peligrosa.
Ducharse tarde por la noche también puede ser arriesgado
Bañarse muy tarde por la noche también puede aumentar el riesgo. La temperatura corporal y la frecuencia cardíaca disminuyen naturalmente mientras el cuerpo se prepara para dormir. Una ducha muy caliente puede acelerar repentinamente la circulación y sobrecargar el sistema cardiovascular.
Para las personas con afecciones cardíacas o presión arterial irregular, este cambio repentino puede causar palpitaciones o malestar. Además, los baños por la noche pueden estar poco iluminados, lo que aumenta el riesgo de resbalones o caídas.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
