DILE ADIOS A LA ARRUGAS

Si hay una parte del cuerpo que delata la edad sin piedad, es el cuello. Podemos tener el rostro hidratado y maquillado, pero el cuello, con su piel fina y delicada, siempre habla. Las temidas arrugas del cuello o la flacidez aparecen sin previo aviso, y a menudo nos resignamos a pensar que solo la cirugía puede solucionarlo.

Pero hace unos meses, visitando a una tía de 78 años con un cuello envidiado por mujeres de cincuenta, descubrí su ritual nocturno. No gasté en cremas caras ni tratamientos láser. Su fórmula era sencilla, de esas que se preparan en cinco minutos con lo que hay en la cocina. Ella me enseñó la mezcla y, después de probarla durante un mes, no puedo dejar de compartirla.

Se trata de combinar tres poderosos ingredientes: aceite de oliva virgen extra, clara de huevo y miel. Cada uno tiene una función específica. La clara de huevo es rica en albúmina, una proteína que actúa como tensor instantáneo, reafirmando la piel a medida que se reseca. El aceite de oliva aporta vitamina E y antioxidantes que nutren profundamente y combaten los radicales libres. La miel, por su parte, es un humectante natural que retiene la hidratación y suaviza las líneas de expresión.

Receta de crema tensora nocturna

Ingredientes:

1 clara de huevo (fresca y, si es posible, ecológica).

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