El millonario se casó con ella por despecho, pero calculó mal.

Etapa 1. Un matrimonio de burla
Tras la boda, la casa de Alexander permaneció inalterada; solo cambió la posición de Nina.

Antes, ella había sido una sombra en la casa, una figura pulcra con un vestido oscuro, que limpiaba silenciosamente los enormes marcos, cambiaba el agua de los jarrones y nunca le dedicaba la mirada más de lo necesario. Ahora era su esposa, pero eso no la convertía en su amante.

La mañana después de la ceremonia, Alexander dio órdenes con frialdad y claridad, como si diera instrucciones a una nueva administradora:

«Viviremos separados. Ocuparás la pequeña habitación del segundo piso. No te harás cargo de mi oficina, mis papeles ni mis reuniones personales. Te comportarás con modestia en público. No dirás nada innecesario. Si la prensa pregunta, dirás que estás agradecida al destino».

Ni siquiera intentó disimular que este matrimonio era una venganza.

Nina estaba de pie junto a la ventana, con los dedos entrelazados alrededor de la cintura de su sencillo vestido oscuro. La lluvia caía en finos hilos por el cristal. Escuchó hasta el final y solo asintió.

"De acuerdo."

Esta calma irritaba a Alexander más que las lágrimas o las súplicas.

Estaba acostumbrado a que la gente a su alrededor o lo adulaba o se resistía. Pero Nina parecía rechazar cualquier sentimiento persistente. No se ofendió, no le dio las gracias, no intentó complacerlo. Simplemente hizo lo que creía correcto.

En sociedad, su matrimonio fue un escándalo.

Vera, su ex prometida, se reía en salones y restaurantes:

"Ha perdido completamente la cabeza. Se casó con la ama de llaves para demostrarme que no estaría perdido sin mí."

Rimma Arkadyevna, la madre de Alexander, inicialmente se negó a ir a la casa. Le dijo a su hijo por teléfono que no tenía intención de "dar crédito a este circo".

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