La dosis es tu mejor aliada. La carpaína, en exceso, puede ser irritante. Respeta la regla de "menos es más". Una cucharadita al día es suficiente; no necesitas más para obtener resultados.
Escucha a tu cuerpo. Si tienes antecedentes de gastritis, reflujo o úlceras, las semillas pueden resultar demasiado picantes para ti. En ese caso, opta siempre por consumirlas molidas y mezcladas con otros alimentos (como en el aliño), nunca en ayunas.
No son para todos. Las mujeres embarazadas o en período de lactancia deben evitarlas por completo. Tampoco son recomendables para niños pequeños.
Incorporar las semillas de papaya a tu vida no es solo un truco de bienestar; es un acto de aprovechamiento total de lo que la naturaleza nos ofrece. Empieza poco a poco, observa cómo reacciona tu digestión y pronto descubrirás que ese tesoro oculto que antes tirbas se convierte en un imprescindible en tu despensa.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
