En Nochevieja, su marido vino a reconciliarse, directamente de parte de Zhanna. Pero una sorpresa le esperaba en el pasillo.

"¿Alguna vez has dicho: 'Sveta, te necesito'?", continuó. "No como cocinera, ni como limpiadora, ni como 'no avergüences a mamá'. Sino como persona."

Anton apartó la mirada.

Y esa era precisamente la respuesta.

Sveta cerró la carpeta y la guardó.

"Escucha con atención", dijo. "No vas a dormir aquí esta noche."

"¿Me estás echando?" Su voz volvió a adquirir un tono metálico.

Sveta asintió.

"Sí."

Anton se acercó.

"No tienes derecho."

Sveta no se echó atrás.

"Sí. Soy la dueña. Y quiero dormir bien. Puedes ir a casa de mamá. O a casa de Zhanna. O a donde sea."

Sonrió con malicia.

"¿De Zhanna? Ella..." Su voz se apagó.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.