…escalar muy rápido —terminó Regina con una calma que contrastaba con la violencia de la escena.

Nadie respondió.

Ramírez intentó hablar.

—Señor, nosotros solo…

—¡Silencio! —rugió el comandante.

Se volvió hacia Regina.

—Mi General.

Hizo un saludo militar perfecto.

—¿Se encuentra bien?

Torres sintió que las piernas le fallaban.

Regina levantó las manos esposadas.

—Un poco incómoda.

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