…escalar muy rápido —terminó Regina con una calma que contrastaba con la violencia de la escena.

El comandante miró a sus hombres.

—Quítenle eso inmediatamente.

Un soldado cortó las esposas con una herramienta.

El metal cayó al suelo.

El comandante se volvió hacia los dos policías.

—Identifíquense.

Ramírez intentó recuperar su arrogancia.

—Solo hacíamos nuestro trabajo.

Regina habló por primera vez desde que llegaron los soldados.

—Me llamaron esclava.

—Simia.

—Y dijeron que la única ley aquí era la suya.

El comandante respiró profundamente.

Luego habló con calma.

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