Algunas decisiones parecen inofensivas al principio… hasta que dejan una incomodidad difícil de expresar con palabras.
Muchas familias conservan o usan la ropa de alguien que ha fallecido sin pensarlo mucho. A veces es práctico, a veces sentimental, y a veces simplemente les parece un desperdicio tirarla.
Pero también hay algo que muchas personas experimentan en silencio y de lo que rara vez hablan.
Una sensación extraña.
Un cambio en el ambiente.
La sensación de que la energía es diferente.
Es entonces cuando surge la pregunta: ¿es realmente tan sencillo como parece usar la ropa de alguien que ha muerto?
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