Un sencillo ritual de limpieza
Lava la prenda con agua y sal gruesa.
Déjala al sol directo durante varias horas.
Quema incienso o usa humo purificador cerca.
Di en voz alta que cualquier energía residual debe liberarse.
Para algunos, esto no es superstición. Es una forma simbólica de cerrar un capítulo antes de comenzar otro.
El apego también importa.
A veces, el verdadero problema no es la ropa en sí, sino el dolor asociado a ella.
Algunas personas:
Les cuesta aceptar la pérdida.
Quieren seguir sintiéndose cerca de la persona.
Buscan consuelo en objetos materiales.
Pero la conexión más profunda no reside en una chaqueta, un vestido o un par de zapatos.
Reside en los recuerdos compartidos.
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