Estas son las consecuencias de acostarse con el/la… Ver más

Entrar en ese estado de concentración total es otro consejo eficaz. Deportes, lectura, jardinería, escritura… sumergirse en una tarea exigente aumenta gradualmente los niveles de dopamina, impulsados ​​por el esfuerzo. A menudo, quince minutos de atención sostenida son suficientes para activar el mecanismo: una vez alcanzado ese punto, el cerebro funciona a toda velocidad, la concentración fluye y uno se encuentra completamente anclado en el presente. El resultado: productividad, motivación y disfrute genuino en perfecta sincronía.

En cuanto a la alimentación,
prioriza las proteínas de calidad. La dopamina se compone de aminoácidos como la tirosina y la fenilalanina, pero también necesita cofactores: hierro, zinc, cobre, magnesio y vitaminas B6, B12 y ácido fólico. La Dra. Georgia Ede destaca que las proteínas animales (carne, pescado, huevos, mariscos) son las más eficaces para proporcionar estos nutrientes de fácil absorción, llegando incluso a considerar la carne un «superalimento».

En cuanto a los huevos, y en particular las yemas, constituyen un alimento casi perfecto, ya que aportan numerosos nutrientes esenciales, a menudo insuficientes en la dieta moderna, como la colina (un componente de las membranas celulares y precursor de la acetilcolina, un neurotransmisor esencial para el aprendizaje y la memoria) y los ácidos grasos omega-3, especialmente si las gallinas se crían en pastos. ¿Vegetariano o vegano? Varía tus fuentes de proteína vegetal (frutos secos, tofu, quinoa, trigo sarraceno, legumbres, etc.) para cubrir todos los aminoácidos esenciales y asegúrate de complementar tu ingesta de vitamina B12, hierro, zinc, cobre, yodo y omega-3 (EPA/DHA), que suelen ser deficientes en las dietas exclusivamente vegetales.

Aumenta la autoestima y la conexión con los demás con la oxitocina

Conocida como la «hormona del amor», la oxitocina aumenta la autoestima y fortalece los vínculos con quienes nos rodean. Fomenta la ternura y la conexión desde el nacimiento y a lo largo de la vida. Cuando sus niveles son saludables, alivia el estrés, fomenta la empatía y refuerza la autoestima. Por el contrario, su deficiencia promueve la ansiedad y el aislamiento social. Las interacciones sociales son su terreno de juego: compartir una comida, besar, practicar deportes en equipo, dar o recibir halagos, ayudar a alguien; cada interacción estimula la producción de oxitocina.

«A menudo, nuestros pensamientos se centran en lo que falta o en lo que está mal».

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.