Suave.
Casi imperceptible.
Y luego…
silencio.
El monitor emitió un tono continuo.
Pero nadie se apresuró.
Porque todos sabían…
que él no se había ido solo.
Horas después, la familia fue notificada.
Los papeles comenzaron a prepararse.
El protocolo siguió su curso.
Elena fue la encargada de cerrar el expediente.
Entró de nuevo a la habitación.
Con el historial en la mano.
Pero algo… no encajaba.
Ritchie seguía ahí.
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