Como si decidiera que no iba a separarse nunca más.
Se quedaron así más de una hora.
Sin palabras.
Sin prisa.
Solo… juntos.
Hasta que la respiración de Alden empezó a cambiar.
Más lenta.
Más distante.
Elena dio un paso adelante.
—Señor Pierce… —susurró.
Pero él no respondió.
Su mano seguía sobre Ritchie.
Y el perro… no se movía.
Un último suspiro.
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