Muchas personas aún evitan un alimento muy común por temor a que pueda aumentar el colesterol o dañar el corazón. Pero en realidad, es uno de los alimentos más económicos y beneficiosos para el corazón, si se consume adecuadamente.
Comer un huevo cada mañana no es el culpable. Al contrario, es una forma sencilla de nutrir el cuerpo desde dentro. A veces, aquello que más malinterpretamos es precisamente lo que nuestro cuerpo necesita.
El problema no suele ser el huevo, sino con qué lo acompañamos.
Muchas personas tienen la costumbre de comer huevos con fideos instantáneos. Después experimentan calor interno, brotes de acné, fatiga… y terminan culpando al huevo.
Pero la verdadera causa reside en los fideos instantáneos:
Alto contenido en aceites refinados → promueve la inflamación
Alto contenido en sodio → provoca retención de líquidos
Carbohidratos refinados → elevan rápidamente el azúcar en sangre
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