A veces volvía con pequeñas novedades.
“Tiene antojo de naranjas.”
“Le duele la espalda.”
“El bebé dio patadas hoy.”
Esos detalles iban dirigidos a mí, pero en cambio me hicieron sentir como alguien que lee postales de unas vacaciones a las que no ha sido invitado.
Y luego estaban las carpetas.
A Ethan siempre le había gustado ser organizado, pero esto era diferente. Guardaba recibos, informes médicos, ecografías impresas. Todo estaba ordenado y etiquetado con cuidado.
—¿Por qué guardas todo eso? —le pregunté una noche.
Se encogió de hombros. —Solo por ser organizado.
Asentí, pero algo en ello me parecía excesivo.
Finalmente, una noche, dije lo que llevaba semanas pensando.
—Ethan, ¿no crees que visitas demasiado a Claire?
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
