Mi madrastra me obligó a casarme con un joven amo rico pero discapacitado. En nuestra noche de bodas, lo cargué hasta la cama y, al tropezar, descubrí una verdad que me dejó conmocionada.

Mi madrastra me obligó a casarme con un joven amo rico pero discapacitado. En nuestra noche de bodas, lo cargué hasta la cama y, al tropezar, descubrí una verdad que me dejó conmocionada.

Me llamo Ananya, tengo 24 años. Desde niña viví bajo el mismo techo que mi madrastra, una mujer fría, calculadora y dolorosamente realista. Siempre me repetía la misma lección:

—Nunca te cases con un hombre pobre, hija. No necesitas amor, necesitas estabilidad.

Durante años pensé que solo era el consejo amargo de una mujer marcada por la vida. Pero todo cambió el día en que me obligó a casarme con un hombre discapacitado. Su nombre era Rohan, el único heredero de una de las familias más ricas e influyentes de Guadalajara.

Cinco años antes había sobrevivido a un terrible accidente automovilístico que supuestamente lo dejó paralizado. Desde entonces vivía alejado de la vida pública. Los rumores decían que era frío, de carácter difícil y que detestaba a las mujeres. Pero debido a las deudas que mi padre había dejado antes de morir, mi madrastra me convenció de aceptar.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.