Pausa.
—Tú sí la necesitabas.
—Y a mí.
Todo se derrumbó.
La puerta se abrió.
Entraron los abogados.
—Con efecto inmediato, queda destituido de su cargo.
—¿Qué?!
—Incumplimiento de contrato. Mala conducta. Abuso de autoridad.
—¡Esto es por su culpa! —gritó Álvaro.
Diego no se movió.
—No.
Pausa.
—Esto es por lo que hiciste.
Horas después…
Álvaro salió.
Sin oficina.
Sin luz.
Nada.
Cuando llegó a casa…
Habían cambiado las cerraduras.
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