Él rió entre lágrimas. —Intentaré demostrarlo.
No fue perfecto.
No fue impecable.
Pero fue real.
Me acerqué.
—Esto no arregla el pasado —dije.
—Lo sé —respondió.
—¿Entonces por qué?
Me miró a los ojos.
—Porque ya no quiero vivir una vida que no elegí.
Por primera vez, hubo honestidad entre nosotros.
Sin promesas.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
