La novia miró al niño. Largo. Demasiado largo.
Luego, sus ojos se llenaron de lágrimas.
— Elías… —respiró— ese es el nombre que elegí cuando tenía diecisiete años.
Un sollozo la sacudió.
— Estaba sola. Tenía miedo. Mi padre me amenazó con echarme de casa si me quedaba con el bebé. Di a luz en secreto… una noche de lluvia. Pensé que lo encontrarían rápido. Volví todos los días al canal… pero ya no estabas.
Se arrodilló frente al niño.
— Te he buscado durante ocho años.
Todo el salón lloraba. Algunos invitados se limpiaban los ojos; otros apartaban la mirada, profundamente conmovidos.
Elías permaneció en silencio.
— Me crió Don Bernardo —dijo finalmente—. Está muy enfermo.
Al oír esto, el novio, que había permanecido callado, levantó la mano. La música se detuvo.
Miró a la novia. Luego al niño. Luego a los invitados.
— Esta ceremonia puede esperar.
Un murmullo de sorpresa recorrió la hacienda.
— Hoy no solo me caso con una mujer —dijo con voz firme—.
— Acepto su pasado.
— Y si este niño es tu hijo… entonces también será mío.
Un silencio profundo. Luego, los sollozos estallaron.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
