No hay mexicana que me gane dijo la campeona japonesa… y la joven mexicana la dejó atrás en la pista…

Y cuando le preguntan a Valeria cuál fue su momento favorito de esa competencia…

No menciona la meta.

No menciona el oro.

Dice:

—Cuando me extendió la mano.

Porque al final, la victoria más grande no fue medio segundo.

Fue convertir la rivalidad en respeto.

Y demostrar que en la pista…

No gana el país.

Gana el corazón que nunca dejó de correr.

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