Y cuando le preguntan a Valeria cuál fue su momento favorito de esa competencia…
No menciona la meta.
No menciona el oro.
Dice:
—Cuando me extendió la mano.
Porque al final, la victoria más grande no fue medio segundo.
Fue convertir la rivalidad en respeto.
Y demostrar que en la pista…
No gana el país.
Gana el corazón que nunca dejó de correr.
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