Sentí un nudo en el estómago.
—No estaba segura de que Evie fuera tuya —dijo mi madre. “Cuando volviste a casa, tú y Jess volvieron a estar juntos. Pero la duda persistía. Y ella no se atrevía a decírtelo después de todo lo que ya habías sufrido.”
La habitación se sintió de repente demasiado iluminada. Demasiado cerca.
La tía Marlene respiró hondo. “Addison”, dijo. “¿Qué hiciste?”
Mi madre apretó los labios.
“Le dije que la verdad te destruiría”, dijo en voz baja. “Le dije que si te quería, debía construir una vida juntos de todos modos. Que Evie podría ser tu segunda oportunidad.”
“Eso no fue protección”, dijo la tía Marlene con firmeza. “Eso fue control.”
“No tenías derecho”, dije, con la voz quebrándose.
“Intentaba proteger lo poco que te quedaba”, susurró mi madre.
“No protegiste nada.”
Mi voz salió más baja de lo que pretendía, áspera, con algo que no podía disimular.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
