Tengo 87 años: si no puedes vivir solo, antes de ir a una residencia considera estas alternativas.

Tengo 87 años, y lo que voy a contarte puede evitar uno de los errores más dolorosos que muchas personas mayores cometen cuando empiezan a necesitar ayuda.

Un error que parece lógico, razonable e incluso inevitable… pero que muchas veces se toma sin conocer otras opciones.

Me llamo José. Hace seis meses estaba en una situación difícil: ya no podía vivir solo con total seguridad. Me olvidaba de tomar mis medicamentos, dejaba la cocina encendida y una vez incluso salí a comprar pan… y no recordé cómo volver a casa.

Mi hija estaba desesperada. Quería llevarme a una residencia para mayores. Ya había averiguado precios, visitado lugares y preparado todo. Yo casi acepté, porque pensaba que no había alternativa.

Pero me equivoqué.

Descubrí otra forma de seguir viviendo en mi hogar, con dignidad, compañía y sentido de vida.

El problema no era vivir en casa… era vivir solo

Una noche me quedé pensando en silencio.

No necesitaba una institución. Necesitaba ayuda.

Y la ayuda no siempre tiene que venir de un lugar cerrado o costoso. A veces puede venir de personas reales, cercanas, del barrio, del edificio o de la comunidad.

Entonces tuve una idea: crear una red de apoyo mutuo.

No pedir caridad. No depender completamente de nadie. Sino intercambiar ayuda.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.