El resultado cambió mi vida
Pasaron seis meses.
No olvidé más una medicina.
Mi casa está limpia y ordenada.
Cada noche alguien verifica que estoy bien.
Tengo tareas, conversaciones, responsabilidades y personas que me esperan.
Ya no me siento una carga.
Me siento parte de algo.
Lo más importante no fue ahorrar dinero
Sí, gasto menos que en una residencia.
Pero eso no es lo mejor.
Lo mejor es seguir en mi casa.
Seguir durmiendo en mi cama.
Seguir viendo mis fotos, mis recuerdos, mis objetos de toda la vida.
Seguir siendo útil.
Eso mantiene viva a una persona mucho más que cualquier comodidad.
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