«¿Es su nieta?», preguntó el abuelo Kolya en voz alta.
Pero Stepan ignoró los murmullos. Se quitó el casco, ayudó a la mujer a bajar y dijo simplemente:
—Esta es Lena. Mi esposa.
Por un instante, toda la calle quedó en silencio; incluso las gallinas parecieron dejar de cacarear. Entonces comenzaron los susurros.
Algunos rieron. Otros negaron con la cabeza. Unos pocos declararon abiertamente que el viejo se había vuelto loco tras perder a su primera esposa.
«¡Tiene cuarenta años menos que él!»
«Seguro que le interesa su dinero».
«A ver cuánto aguanta».
Lena lo oyó todo. Aun así, solo sonrió cortésmente y saludó a todos, como si nada en la situación fuera inusual.
Durante los primeros días, el pueblo esperó algún drama.
Pero no llegó.
Al tercer día, algo extraño empezó a ocurrir.
Temprano por la mañana, salió humo de la chimenea de Stepan. El aroma a pan recién hecho flotaba en el aire. La ropa limpia colgaba ordenadamente en el patio.
Era Lena.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
