Un mensaje audaz que inesperadamente provocó reflexión.

A medida que transcurría el día, noté la diversidad de reacciones ante el optimismo.

Algunos lo rechazan por completo, considerándolo ingenuo. Otros se aferran a él con fuerza, como si la sola creencia pudiera reemplazar el esfuerzo. La verdad se encuentra en un punto intermedio. La esperanza no elimina la responsabilidad, pero puede hacer que la responsabilidad valga la pena. Agudiza la concentración. Disminuye el miedo. Ayuda a las personas a reconocer oportunidades que de otro modo pasarían desapercibidas.

Al anochecer, el mensaje ya no parecía profético. Se sentía como una instrucción más sutil. La atención es poder. Aquello en lo que nos enfocamos moldea lo que construimos. El crecimiento no surge de promesas vacías, sino de la elección de la constancia sobre la distracción, de la intención sobre la pasividad. La abundancia, en su esencia más pura, no se predice, se practica. Y a veces, basta con un instante de atención dirigida hacia el interior para empezar.

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