Una mesa de aniversario, brindis y sonrisas: y de repente el marido habla de divorcio como si estuviera declarando victoria.

Etapa 2. La noche después de la "celebración": cuando el rompecabezas se arma en tu cabeza y queda claro que no se trata de amor.

Cuando los invitados se fueron, los niños se encerraron en sus habitaciones. Ígor se quedó en la cocina, chocando las tazas con entusiasmo, como si intentara demostrar: "No me avergüenzo".

María recogió la mesa con calma, como si fuera una noche normal. Pero por dentro, ya estaba creando un... Foto.

Igor se acercó a ella, cruzándose de brazos:

"Mañana iré a ver a un abogado. Lo solucionaremos todo rápido". Y sin histeria, ¿de acuerdo?

María levantó la vista:

"¿A un abogado? ¿Ya has pedido cita?"

"Bueno, sí", dudó un segundo. "Mamá me ayudó. Conoce a buena gente".

María asintió, como si hubiera oído algo que esperaba.

"Y la "otra"... ¿vendrá también?", preguntó con indiferencia, pero había un matiz agudo en esa indiferencia.

Igor se estremeció:

"No es asunto tuyo".

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