Finalmente, Alicia salió con una carpeta delgada. Su rostro estaba tenso, con expresión de disculpa.
"Esto es todo lo que tenemos", dijo.
Natalia hojeó las páginas, demasiado limpias para la vida que describían. Acogimientos familiares. Fechas. Notas médicas escasas. Resúmenes de comportamiento reducidos a palabras como "cautelosa" y "se asusta fácilmente".
Una página tenía una etiqueta roja: ACCESO RESTRINGIDO - AGENCIA EXTERNA.
Natalia se quedó mirando fijamente hasta que las letras se volvieron borrosas.
"¿Qué agencia externa?", preguntó.
Alicia dudó. "Nos dijeron que forma parte de una investigación interregional".
Natalia se marchó con la copia que le permitieron llevarse; la carpeta pesaba como una piedra. En casa, Clara estaba sentada en la cama abrazando a su osito de peluche.
Natalia se sentó a su lado, con cuidado de no tocarla. —Si alguien llama a la puerta —dijo en voz baja—, avísame enseguida.
Clara asintió. Tras una larga pausa, susurró: —No están llamando.
La habitación parecía inclinarse.
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