Veinte años después, un desconocido llamó a la puerta de Irina.

Artyom guardó silencio más tiempo que nadie. Luego preguntó:

—¿Estás enfadada con nosotros?

Elena lo miró atentamente.

—Contigo, no. Con los que decidieron por todos nosotros, sí.

Alexei salió de la habitación. Había estado sentado solo hasta entonces, dudando en mostrarse.

—Lena… —comenzó.

Ella lo reconoció de inmediato por la vieja fotografía que había encontrado entre los papeles. La misma frente, la misma arruga profunda entre las cejas, solo que envejecida.

—¿Eres mi padre? —preguntó, sin calidez ni malicia. Simplemente como un hecho.

Alexei asintió.

—Sí.

—Entonces tengo una pregunta para ti. ¿De verdad no has intentado buscar?

Bajó la mirada.

—No.

Elena exhaló lentamente. No dijo nada. Pero fue precisamente ese silencio lo que hizo que Alexei se encorvara, como si los veinte años hubieran caído sobre sus hombros de golpe.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.