¡Antes de abrir otra lata de sardinas, mira esto!

Muchas sardinas enlatadas se conservan en aceites refinados de baja calidad que contienen altas cantidades de grasas omega-6 y pueden degradarse durante el proceso de esterilización.

Cuando estos aceites se calientan durante la conservación, pueden formarse compuestos que promueven procesos inflamatorios en el cuerpo.

El resultado es que un alimento naturalmente rico en omega-3 termina combinado con grasas que pueden alterar el equilibrio de la dieta.

Por esta razón, se recomienda elegir sardinas conservadas en:

Aceite de oliva

Agua

Aceites de mayor calidad

Error 5: Ignorar el revestimiento interno de la lata
Este es probablemente el error menos conocido.

La mayoría de las latas tienen un recubrimiento interno de resinas plásticas. Algunas pueden contener compuestos relacionados con el bisfenol A (BPA) o materiales similares.

Durante el proceso de conservación y esterilización, pequeñas cantidades de estos compuestos pueden migrar a los alimentos.

El consumo frecuente de productos enlatados puede aumentar la exposición a disruptores endocrinos, sustancias que interfieren con el equilibrio hormonal del cuerpo.

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