Su cuerpo comenzó a temblar.
Porque ese tatuaje había estado grabado en su memoria desde que tenía siete años.
RECUERDO – 20 AÑOS ANTES
El orfanato donde vivía Lucía estaba en llamas.
Gritos.
Humo.
Llamas por todas partes.
La pequeña Lucía estaba atrapada.
— ¡Ayuda! ¡Por favor!
De repente, un hombre se precipitó entre las llamas.
No lo conocía. La envolvió en una manta mojada y la abrazó con fuerza.
—¡No me sueltes, niña! —gritó el hombre.
Lucía sintió el fuego quemándole la espalda…
porque él estaba soportando todo el dolor para protegerla.
Antes de perder el conocimiento, vio el tatuaje en su hombro:
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