El invierno de 1944 no fue solo una estación, sino...

Quizás la estaba esperando.

Había vivido todos esos años con ese miedo, que poco a poco lo carcomía por dentro.

"Estábamos... estábamos borrachos..." susurró. "No pensábamos..."

Vera cerró los ojos un segundo.

No para perdonar.

Para recordar.

El frío.

La tierra.

La oscuridad.

El sabor de la sangre.

Cuando abrió los ojos, él ya estaba llorando.

En silencio.

Impotencia.

"Tengo una familia..." dijo, sin aliento. "Hijos..."

Una leve sonrisa apareció en los labios de Vera.

Pero no tenía nada de humana.

"Yo también tuve una vida."

Su voz era firme.

Sin temblor.

Sin emoción.

Y eso era precisamente lo que más la asustaba.

Él la miró.

Lleno de terror.

"Por favor..."

Se acercó.

Ahora solo un suspiro los separaba.

"¿Te detuviste entonces?", preguntó en voz baja. "¿Se detuvo alguno de los dos?"

Él guardó silencio.

Porque la respuesta era obvia.

Y en ese silencio, lo comprendió todo.

Ella asintió.

Lentamente.

Como si confirmara lo que siempre había sabido.

Y en ese instante, él se dio cuenta:

No habrá perdón.

Tampoco habrá olvido.

Solo habrá el final.

Nadie oyó nada esa noche.

Al día siguiente, encontraron el cuerpo.

Dijeron que era un corazón.

Alguien dijo que fue un accidente.

Nadie se molestó en investigar.

Como antes.

Como siempre.

Vera se quedó en la casa unas horas más.

Sentada junto a la ventana.

Observó cómo amanecía lentamente.

Una mañana cualquiera.

Indiferente.

El mundo seguía su curso.

Como si nada hubiera pasado.

Como si nada hubiera pasado.

Se miró las manos.

No temblaban.

No tenían sangre.

Pero pesaban más que nunca.

Porque ahora...

todo había terminado.

Salió sin mirar atrás.

Como siempre.

Pero ahora era diferente.

Por primera vez en años...

No tenía adónde ir.

Ya no había nombres.

No había metas.

No había sentido.

Solo vacío.

Sorda, infinita.

Caminó durante mucho tiempo.

Sin elegir camino.

Sin pensar.

La gente pasaba.

La ciudad estaba viva.

Pero ella... no.

Se detuvo frente a la vitrina.

Se miró en el espejo.

Y no se reconoció de inmediato.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.