Tres pasos.
Luego siete.
Me detuve.
El suelo bajo mis pies sonaba hueco.
Con manos temblorosas, abrí una losa de hormigón.
Dentro… había una caja metálica.
Al abrirla, encontré tres cosas:
Una carta.
Un cuaderno.
Una llave.
La carta era de la madre de Alejandro.
Lo explicaba todo.
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